Mi Hermano el irresponsable

imageSiempre positivo, con un chiste desesperado por escaparse de la boca, si es posible con un whiskicito en mano, algunos lo pueden tildar de ser el típico relajado, tranquilazo, Hakuna Matata, don´t worry be happy… Para mí es un orgullo, es un ejemplo de ser humano, ese es mi hermano el irresponsable.

Se fue de Caracas a Madrid con su esposa y su dos mellizos de cinco años, porque tenían pasaporte de la comunidad, porque por allí está su primo del alma, porque le gusta el primer mundo, porque no aguantaba más la situación, porque por qué no. Se fue sin trabajo el irresponsable soñador.

“Lo aplasté como si fuera una cucaracha”, dijo cuándo teniendo unos cuatro años consiguió en su camino a un pollito que se había ganado en un día de familia escolar que osó atravesarse entre su pie y el suelo. Aunque irresponsable su conducta, asumió su responsabilidad en su ingenuidad infantil que ha sabido mantener en el tiempo para esos momentos que no hay que tomarse tan en serio.

En Venezuela trabajó como empleado en distintas compañías. Sin embargo, le gustaba aquello de ser “entrepeneur”, no precisamente el más formal o responsable, sobre todo cuando vendía clandestinamente fuegos artificiales de esos que llaman “tumbarranchos”. Últimamente se rebuscaba como comerciante internacional importando forros para celulares desde China, entendiéndose con su contraparte a través de su único empleado, Mr. Google Translator. Tan bueno iba este negocio que un día decidió dejar su formal empleo y dedicarse exclusivamente a los forros, le alcanzaba para vacaciones fuera y para el celular de último modelo, se hizo dueño de su tiempo, llevando y buscando a sus hijos al colegio, desayunando con su esposa… ¡Irresponsablemente echado pa´lante!

Los primeros meses en Madrid los dedica a buscar trabajo, semana a semana los pocos ahorros se van reduciendo, se preocupa aunque no lo demuestra ni lo expresa, se reinventa, reduce sus gastos, ¿es que es muy irresponsable?

Los morochos nacieron a tiempo, pero no todavía listos, fueron directo a terapia intensiva infantil, eran unos renacuajos diminutos y no estaban en condiciones para salir al mundo exterior. Fueron varias semanas de estadía para ellos en ese hotel frío y poco acogedor. El seguro no alcanzó. Mi hermano pidió prestado, rompió todos los records de tarjetas de crédito con el cupo al 120%, no trabajaba para estar en la Clínica, ¡qué vaina tan irresponsable!

De adolescente fue de esos que había que amarrar y no soltar. Par de historias cortísimas para ilustrar. Se escapa de clases del Liceo con frecuencia aún desconocida, un Liceo que más que Liceo parecía un correccional, cómo pasar bajo el radar, pues invitando al profesor de matemáticas a las escapadas. Vacacionando en Margarita, sentía irresistible atracción por los casinos, pero estaba corto de plata, le ponía el valor del desayuno a una apuesta, gana come, pierde baja de peso… Irresponsable creatividad.

La oportunidad llegó casi medio año después de la llegada a Madrid. Una de esas famosas cadenas de pizzas a domicilio le da empleo. Allí trabaja ahora, en días y horarios en que la mayoría está durmiendo. Llega a casa con perfume a pepperoni y orégano acompañado de una buena historia para compartir, porque sabe encontrar el lado positivo de todo, capacidad envidiable de mi hermano el irresponsable.

Deportista barrigón, de esos que nunca practican y al momento de jugar le gana al que va a clases de tenis tres veces a la semana o que es capaz de correr desde el Jardín Izquierdo hasta el Derecho para auxiliar al hermano cegato que no consigue la pelota entre el cielo azul y la nubes. Irresponsable competitividad solidaria.

Así que así es de irresponsable, decidiendo irse sin trabajo a un país extraño sólo por pensar en el futuro de sus hijos, dejando atrás un próspero negocio propio para hacer pizzas hasta las dos de la mañana, separándose de familia y amigos fingiendo demencia cuando la nostalgia pega. Solidario, creativo, entregado, divertido, soñador, recursivo, para mí un modelo de cómo vivir la vida en las buenas y en las malas, mi loco irresponsable tiene mucho que enseñar a más de uno, me incluyo de primero en la lista.

Irse de su querida Venezuela a pesar de todo lo malo que se ha encontrado, de toda la incertidumbre, de todas los obstáculos por venir, de lo que significa volver a comenzar pasados los cuarenta, se me hace que es la irresponsabilidad más noble, inteligente y entregada que le ha tocado.

Todas las noches, en el grupo de whatsapp de la familia, deja con inesperada responsabilidad alguna frase que nos ayuda a todos a ver la vida un poco más bonita, acercándonos a los que estamos aquí, allá o por allá.

6 comentarios en “Mi Hermano el irresponsable

  1. Fui testigo de los primeros pasos de esa irresponsabilidad ingeniosa y a ratos temeraria. Guardo los mejores recuerdos de aquellos tiempos Boyeranos. Un gran abrazo y el cariño de siempre para la familia «Tro-Lo»

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  2. Qué belleza Jorge! Ese hermano tuyo es adorable, y tu mas, por reconocerle su capacidad de enseñarnos lo bueno disfrazado de irresponsabilidad. Un gran abrazo desde su Venezuela

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  3. Jorge que fantástica manera de escribir sobre tu hermano!!! Que amor y admiración transmiten!! Mis respetos y cariños.

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  4. La mejor historia de todas, me encanto Hakuna ! Y comparti con el en casi todo! Hasta me vine a España con sus consejos y aqui estamos! Todo por nuestros hijo! Besos a tu combo!

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  5. No le perdonaré la irresponsabilidad a mis hermanos Rafael y Ana Mercedes, de no haberme participado tus dotes de escritor de cuentos cortos querido Jorge, apenas me he enterado hoy leyendo tu relato sobre Andrés y ya me fajaré a leer uno a uno el resto ya que seguramente los disfrutaré como el de ¨»ël irresponsable» Andrés. Felicitaciones y saludos Jorge.

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