Demasiado Caracas

Demasiado buena, demasiado mala, creo que esas son un par de hipérboles en la escritura y no estoy seguro de que estén usadas correctamente, pero describen “demasiado bien” lo que les quiero contar de mi  Caracas.Demasiado Caracas

No es sólo haber nacido allá y el geotropismo positivo que me aferra y me hace querer tanto a mi tierra, sino que Caracas es Caracas, quien ha vivido allí me entiende. Nada más bajar en el carro desde los cerros de El Hatillo y al dar la curva conseguirse con la majestuosidad del cerro Avila protegiendo a su adorada, nada más disfrutar de ese clima, calientico y fresco a la vez, sabiendo que todo el año puedes andar en franela y que si te pones un suéter es por puro fashion, nada más sabiendo que a tres horas de camino llegas a playas paradisíacas de las más bellas del mundo… ¡Demasiado buena Caracas!

Venías encaminada a ser una de las primeras de Latinoamérica, no contabas con que una secuencia de gobernantes ineptos y ladrones te dejarían congelada en los años noventa, involucionando cuando otras avanzan, haciéndote más hostil, más difícil de vivir…¡Demasiado mala Caracas!

Caracas tiene sabor a casa, a pabellón, a arroz con pollo, al asado negro de mi mamá, a parrilla de domingo en la tarde, a reina pepiada en la madrugada, a tajadas fritas aunque les chorreé el aceite. ¿Cómo no voy a querer estar allí? Comiéndome esa comida que además de ponerme a salivar de sólo imaginarme sentado a la mesa, me transportan a un mundo más seguro, confortable, relajante, en buena compañía… ¡Demasiado sabrosa Caracas!

Estar en Caracas ya no es garantía de poder disfrutar de esos platos que tanto se añoran. Cada vez que envían una foto o un video por whatsapp, mostrando una fila interminable en la penumbra de las cinco de la mañana para ver si consiguen un kilo de harina Pan, cada vez que mandan una historia de un atraco en el restaurante de la reina pepiada, a mí la verdad que me entra una mezcla de alivio con remordimiento. Alivio porque no estoy allá, remordimiento porque no estoy allá, porque allá están mis hermanos, mis papás, gente querida pasando trabajo, nostalgia porque allá están mis hermanos, mis papás… Nos la has puesto demasiado difícil mi querida Caracas…

La Caracas de hoy está llena de héroes, héroes que en las peores condiciones  imaginables siguen optimistas y con buen humor esperando activamente que pase el aguacero. Marchando, reclamando, trabajando, haciendo filas para ejercer sus derechos en un país en que lo único democrático es la peladera de bola y la perdida de la capacidad de asombro. Cómo agradecer a todos los que están, a los que están cuidando a los viejos que se quedaron, a los que están criando a los niños que están creciendo, a los que con irracional positivismo están todos los días poniendo su real y medio para que el futuro de Caracas, el futuro de Venezuela sea distinto, sea mejor… ¡Gente demasiado buena!

La Caracas de hoy está tomada por un grupo de malandros, un grupo que no representa al venezolano, un grupo de oportunistas que no les importa sino su bienestar y enriquecimiento personal, unos desgraciados que hacen lo impensable por mantenerse en el trono, un grupo de sinvergüenzas que perdieron su condición humana cegados por el poder, la avaricia y el resentimiento. Destruyendo a un país que mayoritariamente no los quiere. Me da demasiada rabia Caracas…

¡Cuídense por favor! Es contigo Gordo… Yo sé que la vida continúa y que no la podemos poner en pausa, pero Caracas no es Hawái, nos acostumbramos a todo, lo sé, pero eso de salir sin saber si uno va a volver no es normal. Cómo quisiera traérmelos a todos mañana mismo. Salir de la noche sin que te dé tortícolis por andar volteando para todos lados es una sensación que se nos ha olvidado a los caraqueños, básica y única. Caracas es demasiado bella para tener toque de queda autoimpuesto a las ocho de la noche, la soledad de la noche caraqueña no tiene sentido. Demasiada mala costumbre.

Me gusta pensar que todos estamos, desde nuestras distintas realidades, construyendo lo que va a ser Caracas en unos años, Venezuela en unos años, un país que lo tiene todo, donde hay espacio para todos, donde la ley del más vivo no le gana a la del más solidario, una tierra que está full de venezolanos, gente básicamente buena, buena gente que no merece lo que le está pasando. Demasiadas ganas de verte recuperada.

A veces la nostalgia de estar con mi gente y de estar en mi ciudad me espera escondida en cualquier esquina de Bogotá, sin embargo, estoy haciendo lo que creo que es lo correcto para mis hijos, teniendo la oportunidad de salir habría sido una gran irresponsabilidad no aprovecharla… Sé que el precio que pago es mucho menor al que pagan los que siguen allá y eso puede no ser justo. No puedo negar que cada vez que me provoca abrazar a mis viejos el nivel de envidia por los que están allá es de grandes dimensiones, por el momento me conformo con un abrazo virtual y agradezco a Dios y a Steve Jobs por poder verlos y oírlos  por Facetime, Skype o Whatsapp.

Demasiada tristeza, demasiadas ganas de verte, demasiado tiempo separados, demasiado miedo, demasiado Caracas.

6 comentarios en “Demasiado Caracas

  1. Demasiado cierto! Demasiadas alegrías. No demasiadas caminatas por el Avila, ni desayunos en el mercado de Chacao. No demasiados encuentros con mi gente! Demasiada nostalgia!

    Gracias por compartir esto y llevarnos a las sensaciones que muchos tenemos con Caracas. Te comparto algo que escribí hace unos años, http://pepeven.blogspot.com/2014/07/regresando-por-estos-espacios-cronicas.html?m=1

    Un abrazo y que nos permitan disfrutar de la Caracas que está en nuestros mejores recuerdos

    Me gusta

  2. No si ando algo melancólico por la muerte de un buen amigo hoy, pero cuando lo leí arrugué, me dio una tristeza y desasosiego muy duro por todo eso que vivimos y dejamos allá, luego al seguir leyendo empeces a enfurecer por no decir a encabronarme, porque es un recuento breve pero exacto de cómo estos hijos de puta y me disculpas el francés, acabaron no con un país sino con la vida de tanta gente buena, esa que hace los grande a los países, por qué la tierra y la situación geográfica, solo son un lindo set, lo que hace que extraños toda esa geografía y sabores es lo que vivimos gracias a todos los que nos rodeaban, esos que son parte de lo que somos ahora y que ya no los tenemos. Ojalá que algún día llegue ese futuro para esa ciudad y podemos reconstruirla con lo mejor que recordamos de ella, no para nosotros sino para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Quizá alguno de ellos vuela a decir: Demasiado Caracas.

    Me gusta

  3. Demasiado cierto todo George, escribiste lo que tú sientes, añoras, lo que deseas, y todo eso es lo que siento, añoro y deseo yo también y muchos venezolanos mas… 😢 un besote

    Me gusta

  4. Lo triste y doloroso es que han sido, también venezolanos, quienes han causado esta tragedia demasiado cruel a Caracas y toda Venezuela. La vida ha cambiado para todos y ha sido para mal. DEMASIADO MAL😓😪😭

    Me gusta

Deja un comentario