¿Cuándo llegas?

Aquí donde estoy todo es bastante tranquilo, el clima es casi perfecto, incluso un poco más fresco que el de Caracas. Me asignaron una Galería igualita a la que tenía en Chacaíto y allí ofrezco no sólo cuadros, también joyas y hasta entradas para ver a los toros (la semana pasada toreó Paquirri).

En la tele puedo ver Sábado Sensacional las 24 horas y, no me van a creer, con Amador sentado en el sillón de al lado. En otro canal pasan todos los capítulos de El Chavo y hace poco Cantinflas me presentó a Chespirito. Por cierto, siguen pasando en blanco y negro al Sargento García persiguiendo a Diego de la Vega.

La comida es del más allá (disculpen lo obvio o redundante que eso pueda ser), los manjares son únicos, ni hablar de las paellas o de una buena arepa, hasta el pan con mantequilla sabe a gloria (obvio otra vez). Un traguito de ginebra nunca falta, por lo general al regresar de la Galería, además aquí solo tienen efecto relajante y no da ratón.

Todas las mañanas tengo a mi disposición unas mangueras que sacan agua a presión suficiente para regar mi jardín y el de todos mis vecinos cercanos. Cambures, aguacates y mangos están siempre maduros y no hay manera de que se pudran. Las ixoras todas con un color muy vivo (que contradicción) adornan este sitio por doquier.

A mis amigos los veo con frecuencia. A Peter, a Maruja que se la pasa recordándome vainas, a Cecilia que siempre anda con su séquito de gatos, a Jocky, Teo, Pon y Chicho con sus ocurrencias, a Hilda y Nena juntas con Mr Johncito (todavía me cuesta entender eso). A unas cuantas de mis novias que aún reconozco…

De verdad que no me puedo quejar de como la he pasado todos estos años desde que llegué aquí, pero, ¡carajo Ana Helena! ¿Cuándo llegas?cuando-llegas

Yo siempre me imaginé que te ibas a demorar en venir, que te lo ibas a tomar con calma, casi sin saberlo o planificarlo, sin preocuparte, así eres tú. Así fue que te diste tu tiempo para escoger a este Musiú venezolano para compartir tu vida, casándote conmigo en la tercera década de la vida, algo muy extraño en nuestra época.

A los muchachos los tuviste cuando te provocó o quizás mejor decir cuando Dios nos los mandó. Más de uno pensaría que no ibas a tener oportunidad de verlos crecer hasta mayores, muy equivocados pues ya todos nuestros hijos son abuelos hace rato y te has dado el lujo de conocer trece bisnietos. Francamente te pregunto, ¿es que estás pensando también en ver tataranietos? ¡Carajo! ¿Cuándo llegas?

Yo también tengo mi corazoncito y me haces falta. No me trates como una tajada olvidada en uno de tus sartenes con aceite hirviendo.

Es  verdad que por aquí andan varias de mis ex novias y debo confesar que lucen muy bien para la edad que tienen, pero tú me conoces bien, el mayor contacto que tengo con ellas es un piropo inofensivo. Contigo es con quien yo quiero estar.

Quiero que te vengas y me converses en holandés y en papiamento. Quiero acompañarte mientras lees. Quiero mostrarte las gallinas, los conejos y las ovejas que ahora tengo. Quiero que veas que ordenaditos y baratos tengo los cuadros acá arriba. Quiero mostrarte cómo comen los pajaritos mientras me fumo mi pipa celestial.

No te vayas a tomar esto literal, yo también sé que, no solamente eres un alma libre, sino también un alma feliz, así que sin planes, sin preocupaciones y sin líos, sé que un día, a tú tiempo y dejando todo milagrosamente arreglado allá abajo vendrás para acá a acompañarme y, finalmente, podré echar al viejo baboso de Amador de nuestra Madriguera.

¿Qué será de nosotros de aquí a cien años? Me tiene preocupado eso…

 

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