(Franco, su avión y sus insólitos acompañantes en Bogotá)
«Buenas noches Bogotá, queremos darle la noticia de que el avión privado de Franco De Vita tuvo un problema… por lo cual está viajando en un vuelo comercial desde San Salvador en este momento». Ese fue el recibimiento a los miles de asistentes que ya habíamos logrado entrar al recinto del evento después de realizar la correspondiente fila de seguridad, chequeo de entradas, sortear algunos charcos y pisar mucho barro en está húmeda noche bogotana.
«Franco y su banda estarán en tarima a las 12:30 de la noche», continuó explicando con impresionante tranquilidad y valor el animador del evento, mientras el público reaccionaba con incredulidad, viéndose entre sí con una cara que claramente expresaba «ufff… estamos jodidos».
El concierto ya había sido cancelado una vez por razones aún desconocidas, ésta era la nueva fecha. El animador sigue hablando, hace énfasis en explicar que el concierto se va a realizar y que ya Franco está en camino (me imagino que volando por encima de Costa Rica en ese momento) – “pero no se preocupen que ya viene el telonero y otras sorpresas que les tenemos”.
Nosotros felices de estar en unos súper puestos en la fila cinco, decidimos armarnos de paciencia, pedir una botella de vodka y luchar contra el sueño. Uno de nuestros amigos utiliza su app del iPhone para ver el aeroplano en un mapa en “realtime”, revisar a qué hora estaría aterrizando y sacando cálculos del tiempo que le tomaría pasar por el proceso de aduana. 
Arranca una secuencia de «sorpresas» de todo tipo en el escenario.
Primero se monta el artista encargado de prender motores. Un señor con apellido de vodka, algo así como Strogonoff, empieza a cantar con su banda. El sonido del espectáculo o la voz del señor no es el/la mejor y le cuesta mucho más trabajo del normal interesar al preocupado público que solo se pregunta por dónde vendrá Franco.
Tomamos Smirnoff con tónica y con unas piedras de hielo más escasas que la leche en Venezuela. El Smirnoff humano continúa su performance – esta canción está sonando mucho en la radio – explica. Todos nos preguntamos en qué emisora será. Por fin como que va a terminar. Para nuestro total desconcierto, hay varios en el público que piden «otra, otra…», a lo cual Stolichnaya y su grupo responden felices repitiendo dos canciones pues al parecer ya se les había acabado el repertorio.
El público es muy paciente y demuestra un sentido del humor único, o probablemente el vodka líquido estaba haciendo efecto:
– ¿Tú crees que Franco traerá equipaje de mano o le tocará esperar maleta?
– Con esta lluvia, puede que lo desvíen a Medellin
– Y eso que Avianca dice que se acabó la huelga de pilotos
Le toca al turno a un grupo que era, no sé cómo describir, una mezcla de instructores de zumba, físico culturistas, raperos y fanáticos de karaoke. Bailaron furiosamente (algo de twerking incluido), cantaron y rapearon a gritos, interpretando una especie de hora loca que cumplió con mantener despierto y en movimiento a la impaciente audiencia.
Entretanto, nos imaginamos a los organizadores del evento llamando a todos sus conocidos que estén en la zona para que rellenen algo de espacio mientras aparece el vene-italiano y su avión. El grupo de bailoterapia parece salido de un gimnasio vecino de veinticuatro horas y no muy buena reputación.
Resucitó Juan Gabriel, increíble… Apareció en el escenario con una pista de fondo cantando todos sus éxitos, llorando de vez en cuando y con sus característicos modos. ¿Cómo fue que llego Juanga aquí? Desconcierto. Aunque en honor a la verdad bueno bueno, el artista con su repertorio, performance y el efecto sorpresa despertó a una audiencia dispuesta a disfrutar la espera.
Acompañamos el vodka con unas brochetas mixtas que resultaron estar excelentes contra todo pronóstico. Seguían los comentarios en todos los tonos:
– ¿Por dónde ira el p… avión? ¿Te imaginas lo cansado que va a llegar Franco?
– Verdad que sí… – rápido googleo – tiene más de sesenta años, quién sabe cuántas horas de vuelo encima
– Y para rematar a 2.600 metros… No le vaya a dar una pálida
Seguimos en modo mexicano… Directo de alguna rumba de las cercanías se monta un mariachi con todas las de la ley, como doce tipos, violines, trompetas, guitarras y voces. Nuevamente muy bueno, nuevamente bastante bizarro y desconcertante.
“Ya Franco aterrizó” – anunció feliz el animador.
En un paseo hacia los servicios sanitarios observo de primera mano que un tercio de las personas en sus sillas están roncando con bastante riesgo de sufrir una torticulis severa. Una larga fila en el baño de las mujeres me hace agradecer ser hombre, una fila mayor ante un carrito de ventas, el producto ofrecido: café bien cargado.
Franco llegó, arrancó a cantar sin decir ni siquiera un “qué pena con ustedes”, cosa que a nadie le importó. Incluso los que apostaron que habría una gran pita de bienvenida estaban instantáneamente de pie, coreando canciones y moviendo los brazos de derecha a izquierda en sincronía.
– «Gracias Colombia por darle un sitio a mis paisanos en este momento» – dijo el artista arrancando aplausos de un público que era claramente una muestra estadística de la cantidad de venezolanos que han migrado a Colombia (es decir, muchos). “Libre”, por cierto, se llama la gira en alusión inequívoca a lo que muchos soñamos y que hoy se ve tan lejos para Venezuela.
Todo el recinto en modo disfrute máximo, un De Vita generoso y con full repertorio, Fanny Lu y Gusi como invitados de lujo y unos músicos que se gozan su trabajo hicieron que la multitud, apenas minutos atrás, potencialmente muy arrecha (a lo venezolano) ahora sufriera un ataque de amnesia colectiva.
La noche se apaga con un “sé que piensas marcharte, ya lo sé”, una última canción y arrivederci. La satisfecha y exhausta procesión hacia la salida incluyo no sólo no pisar el barro sino esquivar a unos cuantos borrachitos consecuencia de algo de exceso de alcohol y de horas de espera o de horas de espera con alcohol.
El tiempo lo cambia todo para bien o para mal, con desconcierto o sin él nos toca sacar lo mejor de cada situación.
El vendedor ambulante en contravía al gentío de salida aún ofrece la obra completa del artista en dos CD y cinco DVD por diez mil pesos, la misma que sólo cinco horas antes ofrecía, en promoción, a veinte mil.
Ilustrativo y motivador como siempre
Me gustaMe gusta
Certifico cada una de las palabras de Jotrolo.
Muy buen concierto a 2600 más cerca de las estrellas y con 60+ años. Grande Franco.
Me gustaMe gusta