La historia de la virgen que no lo era y el niño con dólares en la mano

Una mañana cualquiera en una ciudad no como cualquiera, se dirige en su carro ensimismado, perdido en sus pensamientos, conduciendo en zigzag continuo y en piloto automático hacia su oficina en El Rosal. No suele estresarse demasiado por asuntos del trabajo, sabe que con algo de creatividad y ganas las cosas se resuelven, sin embargo, esta vez le parece distinto, anoche en cadena de televisión los mal escogidos líderes del país anunciaron la nueva “Agenda Económica”.

Él no puede sacarse el tema de la cabeza, ni con música, ni viendoManejando por la ventana, se va  por segundos y vuelve obsesivamente… Lo atormenta el futuro, el futuro nada lejano, tan cerca como el semáforo de la próxima esquina.

– Para defender a la Patria de los enemigos imperialistas que quieren apropiarse de nuestra economía, hemos suspendido el comercio con moneda extranjera, sólo la nuestra sirve – anunció el troglodita máximo, funesto jefe de un desventurado país que en sus manos vive en total caos y zozobra.

Un país que lo único que produce es petróleo suspende el sistema cambiario, en una frase, no se puede importar nada porque no hay como pagarlo.

– Ya Cadivi no existe, lo vamos a sustituir con un nuevo sistema más eficiente y moderno – dijo el Ministro de Finanzas con la ridícula cara de orgullo del ignorante con poder– que muy pronto daremos a conocer al país.

Llega a su oficina. Lo esperan en modo emergencia los de finanzas, los de logística, los de ventas, los de marketing. Reuniones preliminares para tratar de entender lo inentendible. Discusiones pérdidas tratando de darle sentido a este nuevo ensayo esquizofrénico del gobierno por manejar la economía, ya en este proceso tienen muchos años de experiencia en la empresa.

– Tenemos inventarios como para mes y medio de ventas, eso sí, controlando la demanda, porque si no, se lo llevan todo en dos semanas – explica la encargada de logística.

– Me imagino que en ese tiempo ya habrán anunciado el nuevo sistema y podremos volver a importar – agrega el financiero.

Él se preocupa más. Mucho más con el paso de los días, de las semanas, con el inevitable paso del inventario de productos agotándose en los anaqueles,Supermercado con el silencio del gobierno.

Siente en su espalda el peso de más de cien personas que trabajan en la empresa. Muchas de ellas ni se imaginan lo que se puede venir. Siente en la boca del estómago la tristeza de ver extinguirse el trabajo de tanta gente por tantos años, creando una marca, enamorando a los consumidores, asegurando espacio en las tiendas. La empresa se está desvaneciendo entre sus manos y ni su equipo ni él encuentran las respuestas, aunque las han buscado hasta debajo de las piedras.

Con cien familias encima no puede quedarse tranquilo. Empieza a buscar ayuda y consejo por doquier.

Ya los productos en el almacén alcanzan para un máximo tres semanas

Asiste a múltiples reuniones con entes del gobierno, reuniones que son el ejemplo de cómo un funcionario puede hablar por dos horas y no decir nada. Una que otra promesa que todos saben no van a cumplir.Reunion

Se reúne con abogados que plantean sistemas enredadísimos y, contradictoriamente, con muy poca fragancia legal.

Habla con las cabezas de otras empresas como la de él, resultando únicamente en una iniciativa para reunirse y formar un grupo de apoyo de “Angustiados y pronto desempleados”.

Llama en Colombia al amigo Italo-veneco que le suelta unas cuántas ideas que, aunque buenas, ya habían sido evaluadas y descartadas. LlamadaSe comunica con el pana que está en Brasil que no puede más que solidarizarse y ofrecerle una caipiriñas.

Recurre a su socio que trabaja en un banco y se ha desempeñado en los últimos años como el Jefe de Cadivi (el sistema cambiario que recién falleció), a éste le toca empezar otra vez y tampoco sabe por dónde. Recomienda esperar.

Nadie parece tener una pista de qué hacer mientras los inventarios siguen bajando y las cien familias pesan más y más.

A México se mudó otro amigo que él considera un gurú de las finanzas quien además conoce de sobra cómo funciona el país. La conversación no es larga, el duro de las finanzas ofrece una solución imprevisible:

– ¡Busca la virgen!… la que está en la oficina de Recursos Humanos.Que

¡En serio!, ¿me estás diciendo esto?, que busque a la virgen, le respondió perplejo. Aunque, sin ningún otro plan disponible, inicia la búsqueda de inmediato.

Como Indiana Jones en busca del arca pérdida arranca una cruzada frenética por toda la oficina. Apenas un año atrás se habían mudado a este edificio, lo cual quiere decir que “la virgen” no estaba donde la recordaba el amigo de México. Pasillo tras pasillo, por cada oficina o cubículo, fue preguntando y revisando. Muchos lo ven y se miran entre sí como diciendo, “ahora si se chifló…”

Sin embargo, como designio y decisión celestial, la figura aparece, también se mudó y le esperaba en un rincón del archivero del Departamento de Recursos Humanos. Con un pequeño detalle, no es una virgen, es una figura del Divino Niño.

Ante la duda y para evitar cualquier vibración negativa, llama nuevamente a su amigo a decirle que en lugar de la virgen consiguió al Niño, a lo que su amigo responde con algo de duda que sí, claro, que ese era, eso quiso decir, más o menos son la misma vaina para los resultados que buscamos.

El Divino Niño tiene la nariz medio destrozada, cómo boxeador que acaba de pelear con Tyson, pero en general en buen estado. Le limpia el polvo con un trapito, le reza unos Padrenuestros y se lo lleva a su oficina. Le consigue un puesto estratégico en una repisa arriba de un decodificador de Directv (que estaba allí para el próximo Mundial de Fútbol) y lo gira asegurando que su mirada y sus brazos estén orientados hacia una ventana que casualmente tiene vista a uno de esos letreros electrónicos sin fin como el de Times Square, que muestra noticias e indicadores económicos.

No hizo falta que pasaran dos semanas para que el gobierno anuncie el nuevo sistema. Empiezan a participar y en un par de meses logran importar producto, recuperan sus espacios y una porción pequeña de su salud mental.

Definitivamente, en el mundo de los negocios y sobre todo en este complicado país hay que agotar todas las opciones porque uno no sabe de dónde va a llegar la ayuda.

NOTA IMPORTANTE: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (aunque esto pasó por allá por junio del 2010). Se han omitido los nombres para proteger a los inocentes (aunque los protagonistas saben muy bien quienes son) … Hoy en día se desconoce el paradero del Divino Niño y ni hablar del de la virgen.

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