¡¡¡No fue a propósito!!!

A propósito de los propósitos… ¡¡¡No fue a propósito!!!

Se acaba un año y empieza el otro. Temporada de definir los propósitos personales y familiares, aunque en doce meses muchos estemos diciendo que “no fue a propósito que no cumplí con los propósitos que me había propuesto”, valga el trabalenguas.

A todos nos sienta muy bien tener metas por delante, esas cosas que te motivan, que te mantienen en movimiento, pensando, planeando. Desde cuestiones tan profundas como graduarse o adoptar una mascota hasta las perennes y populares de perder peso, viajar por el mundo o estudiar inglés.Lista de propositos

Como familia tenemos la costumbre de escribirlos y compartirlos, para ir chequeando durante el año cómo vamos, qué tan lejos estamos, qué se nos olvidó y en qué nos hemos puesto demasiado eficientes (por no decir intensos).

Ese momento de revisar en familia puede ser complejo, el cumplimiento o no de las metas puede generar alegría, llanto, frustración, rabia. Se nos dispara lo competitivo hasta en un tema que es básicamente individual en el que nadie gana o pierde, aunque se convierta en perfecta excusa para echarle vaina al que no pudo leer ni las primeras cinco páginas de uno de los tres libros que en el año iba a leer.

Un propósito se define como la determinación firme de hacer algo, eso se parece demasiado a la vida, siempre con ese algo por hacer, en busca de sentirnos realizados, completos, felices, vivos.

La vida no es estática e inflexible, todo lo contrario. Aunque un año pasa volando, son demasiadas las cosas que pasan en ese año y que a su vez cambian nuestros planes sin preguntar y sin derecho a pataleo. No es algo inesperado porque pasa siempre, que casi siempre nos sorprenda es otra cosa.

Así, a alguno le toca ese año en que no hace nada, pero nada, de lo que se propuso. Otro que es el Súper Eficiente que cumple con todo y un poco más. Otro que está contento con su cincuenta-cincuenta. Y otro se enfocó en unos pocos con excelentes resultados y dejó los demás en el cajón del olvido.

Y ninguno está bien o mal… ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario, cómo dicen por ahí. ¿Quién tuvo el mejor año? Todos y ninguno. Todo depende, de según cómo se mire todo depende (copyright Jarabe de Palo).

El que no hizo nada hizo un montón de cosas más que le van a servir mucho para los años porvenir. Súper Eficiente montó una plataforma exitosa para seguir evolucionando, pero le toca ponerse creativo y plantearse qué viene ahora. Los otros están tan contentos con los pedacitos logrados que están ansiosos de escribir los nuevos propósitos y repetir los que dejaron en cero.

Creo que al final, lo importante no son los propósitos por si solos sino tener la voluntad y la perseverancia de plantearlos y seguirlos. Si el camino te cambia las prioridades pues es también muy importante tener la voluntad de ajustarse y ser flexibles, dando mayor importancia a lo que así lo merece. Por eso, no es raro ni a propósito que las circunstancias cambien en el camino y entenderlo y ser capaces de cambiar no necesariamente nos aleja de nuestras metas, más bien nos acerca más por un camino que no veíamos al principio.

Para este nuevo año voy a escribir una vez más mis propósitos, los voy a hacer sencillos e interesantes a la vez y voy a poner toda mi voluntad en cumplirlos, pero sobretodo, voy a disfrutar el camino con todos los desvíos, obstáculos y aprendizajes que indefectiblemente me voy a encontrar.

Nota: se omiten nombres y géneros para proteger a los inocentes… o sea a mi.

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